Comenzando por Túnez y siguiendo por Egipto, los países del norte de África atraviesan un periodo de protesta, de unión, de lucha por una revolución necesaria. Cuando la opresión por una dictadura se hace inaguantable llega un momento en el que el volcán empieza a entrar en erupción y no hay quien para a un pueblo que pide libertad. Es la demostración de que ante la adversidad siempre existe un mínimo de esperanza en la necesidad por el cambio. De que no hay persona ni ejército que pare una protesta por derechos, por lo que la masa pide y quiere. Así, los que gobiernan se ven aterrados, igual que ellos metieron el miedo para que todo estuviese a su merced, y tienen que huir dejando al país a cargo de que los que les suceden arreglen la situación.
| Protestas en Túnez |
Centrado en el conflicto de Túnez, país pionero en el movimiento del Magreb (norte de África), siempre pensé que ganarían en su lucha. Afortunado por haber visitado el país hace apenas un año, ya se olía que la gente no estaba con su presidente. “Es un mafioso” eran las palabras del conductor que guió mi viaje turístico ante mi pregunta de quién era el hombre que aparecía en miles de carteles repartidos por toda la ciudad. Lo decía con toda la sinceridad y desde el mínimo de conocimientos de la lengua castellana. Así, normal era la mirada que tenía cuando veía las primeras noticias de los tunecinos. Una alegría de satisfacción y de orgullo me produce saber que hay personas que luchan ante la adversidad y las injusticias, y que a pesar de que en España esa lucha se hizo hace tiempo, el espíritu de enfrentarse ante lo que los políticos hacen porque lo ‘creen correcto’ no parece haberse esfumado fuera de nuestras fronteras.
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